¡Lo has conseguido! Han abierto el mail, han flipado con tu portfolio y te han citado para una entrevista… Ahora es cuando los nervios empiezan a aflorar, pero respira, porque estamos en 2026 y la industria ha cambiado (un poco).
Ya no se trata de que te miren por encima del hombro con unas gafas de sol puestas, se trata de ver si realmente eres la pieza del puzzle que les falta para que todo el engranaje funcione. Una entrevista de moda es, ante todo, un ejercicio de equilibrio entre tu talento y tu capacidad de mimetizarte con el ADN de la marca sin perder tu esencia.
Lo primero que tienes que grabarte a fuego es que no vas a un casting de modelos, vas a una reunión de negocios.El gran error que cometemos a los veintipocos es pensar que tenemos que ir vestidas con la última tendencia de la pasarela para demostrar que “sabemos de moda”. Error fatal.
Si vas a una entrevista en una casa de lujo minimalista vestida como si fueras a un festival de música, ya has perdido antes de decir “hola”. Tu look tiene que ser una carta de amor sutil a la estética de la marca. No hace falta que vayas vestida de pies a cabeza con su ropa (que además suele ser carísima y ellos saben que estás empezando), pero sí que demuestres que entiendes su lenguaje visual. Si es una marca de quiet luxury, apuesta por líneas limpias y colores neutros; si es una firma más disruptiva, permítete un accesorio que rompa esquemas. Se trata de que, cuando entres por la puerta, puedan visualizarte trabajando allí desde el minuto uno.
Una vez sentada frente a la persona de RR.HH. o la directora del departamento, llega la pregunta temida: “¿Por qué quieres trabajar con nosotros?”. Por favor, te lo pido, no digas que “te apasiona la moda desde pequeña”. Eso lo dice todo el mundo y, honestamente, es aburridísimo. Cámbialo por una visión estratégica. Habla de su último posicionamiento en el mercado, de cómo te fascina su manera de gestionar la sostenibilidad o de cómo crees que su comunicación está rompiendo barreras. Demuestra que has hecho un análisis de mercado, no solo que te gusta su feed de Instagram. Quieren ver que tienes criterio, que eres capaz de pensar de forma crítica y que no te vas a quedar bloqueada cuando las cosas se pongan intensas (porque en moda, las cosas siempre se ponen intensas).
Y un consejo de insider que vale oro: sé la persona con la que querrían pasar diez horas encerradas en un shooting o en una oficina durante la Fashion Week. En esta industria pasamos muchísimo tiempo juntas bajo mucha presión, así que la actitud lo es todo. Sé educada, muestra una curiosidad genuina y, sobre todo, no tengas miedo de admitir que estás aprendiendo, pero con la ambición de comerte el mundo. Cuando termines, no te vayas y ya está. Envía un mensaje de agradecimiento a las pocas horas mencionando algún punto específico de la charla que te haya resultado interesante. Es ese último detalle de cortesía el que cierra el círculo y te posiciona como una profesional de los pies a la cabeza. Al final del día, una entrevista es solo una conversación para ver si vuestras vibras encajan, así que confía en tu trabajo, porque si estás ahí sentada, es porque ya saben que vales.
¿Sientes que ya tienes ese puesto a medio camino? Esa seguridad es la que te va a hacer brillar. Pero no te relajes, porque una vez que entras, llega el verdadero reto: sobrevivir al caos del día a día sin perder el estilo (ni la cordura). En el próximo capítulo de este Fashion Career Playbook, vamos a hablar de lo que nadie te cuenta: el manual de supervivencia para tu primera Fashion Week y cómo moverte en el backstage como si llevaras diez años en esto.
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